Bombero rescata a pareja atrapada en arroyo crecido durante la madrugada

El mayor José Roberto Sánchez, del Cuerpo de Bomberos de Los Alcarrizos, salvó a una pareja que quedó atrapada en las aguas del arroyo Lebrón durante una emergencia nocturna.

María Peralta Ortiz y su esposo Miguel Montaño enfrentaron una situación crítica cuando el arroyo Lebrón se desbordó en la madrugada y convirtió su vivienda en una trampa de alto riesgo.

El agua subió repentinamente. Un vecino intentó ayudarlos lanzando una soga, pero la cuerda se rompió en el momento más crítico y la corriente terminó por separar a los esposos.

Miguel logró sujetarse de unas ramas. María apenas podía resistir el empuje del agua. Él la llamaba constantemente en la oscuridad para no perder contacto con ella.

“Auxilio, me voy a ahogar”, se escuchó entre el ruido del agua. Ese grito activó la operación de rescate que marcaría el desenlace de aquella noche.

El mayor Sánchez, padre de cinco hijos y de 37 años, respondió al llamado tras recibir la alerta del sistema 9-1-1. Tomó cuerdas e improvisó una “silla suiza” para descender hasta donde estaban las víctimas.

Cuando llegó junto a María, ella estaba al límite. “No tengo fuerzas”, alcanzó a decir. Una maniobra precisa del rescatista evitó que se hundiera y permitió asegurarla para su extracción.

Miguel esperaba su turno aferrado a las ramas. Aunque tiene habilidades para nadar, no quiso alejarse de su esposa. Ambos se aferraban a la fe mientras aguardaban la ayuda, según relata María.

Finalmente, los dos fueron sacados con vida. Al día siguiente, el equipo de Diario Libre visitó la vivienda, que mostraba lodo, marcas del nivel del agua y objetos dañados.

Cuando el equipo se retiraba, llegó doña María. Al reconocer al bombero, rompió en llanto y solo atinaba a decir: “Muchas gracias mi hijo, nos salvaste la vida”. El joven bombero también lloró. Ambos se fundieron en un fuerte abrazo.

Testigos indicaron que el sargento mayor Soriano Luciano Contreras también ingresó al arroyo sin estar equipado y debió ser asistido por la misma brigada que lideraba el mayor Sánchez.

Días después, María aún presenta el cuerpo adolorido, laceraciones y fiebre. Aun así, no duda: “Fue él quien me rescató”. Miguel coincide. Para ambos, el mayor Sánchez es “un ángel enviado por Dios”.

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