“Duré cuatro horas orando; mi oración era: el Señor es mi pastor y nada me faltará. Con esa frase, Germán Peña Jorge, uno de los sobrevivientes del colapso en Jet Set, narró con voz temblorosa el momento que cambió su vida para siempre, cuando quedó atrapado bajo los escombros durante la madrugada del 7 de abril.
El derrumbe le arrebató a su tía, dejó a su hermano en estado delicado y marcó para siempre su calendario personal: “Ese día volví a nacer”, afirma entre lágrimas desde su cama en el Hospital Ney Arias Lora.
Mientras las horas pasaban lentas bajo el concreto, su única fuerza fue la fe. “Solo podía mover la cabeza. El cuerpo estaba atrapado por tres vigas… pero no dejé de repetir ese salmo”, relató.
Acompañaba a su tía junto a dos hermanos, en una salida poco usual motivada por el cariño que la señora sentía por el merenguero Rubby Pérez. “Ella era una mujer de iglesia, no salía mucho… pero le encantaba Rubby. Decidimos llevarla para que disfrutara”, comentó con nostalgia.
La salida se transformó en una pesadilla cuando, segundos antes del desplome, su hermana le advirtió que mirara hacia atrás. Fue lo último que vio antes de quedar sepultado.
En medio de su angustia, sin poder gritar ni moverse, un hombre al que identifica como Don Freddy se convirtió en pieza clave de su rescate. “Él fue como un ángel. Me escuchó cuando nadie más podía.
Me salvó junto a los bomberos”, asegura con gratitud. Su hermana, que también quedó atrapada, logró sobrevivir. Su hermano continúa hospitalizado en cuidados intensivos.
“No tengo cómo explicar lo que viví. Siento que tengo otra oportunidad en esta vida y que cada día que pase lo voy a vivir agradecido”, añadió Peña Jorge, quien ahora llama “su nuevo cumpleaños” al día del incidente.