Santiago Matías revela que Antonio Espaillat lo llamó

En medio del torbellino de reacciones que ha generado el colapso del emblemático centro de diversión Jet Set, un nuevo elemento emerge: la revelación hecha por el comunicador y empresario Santiago Matías.

El creador de contenido afirmó haber sido contactado por Antonio Espaillat, figura señalada como propietario del establecimiento, para solicitarle apoyo en la construcción del discurso público tras el trágico evento.

“Yo no conozco a Antonio Espaillat, lo he visto, no es mi amigo. Cuando sucede el suceso, él me llama y me pide ayuda con la retórica”, declaró Matías, añadiendo que su respuesta fue otorgar “seis días para que se haga no responsable, sino que haga lo propio, lo humano”.

Estas palabras, pronunciadas en un contexto cargado de tensión y cuestionamientos sociales, no solo evidencian una estrategia de control de daños, sino que exponen las presiones mediáticas que giran en torno a los actores involucrados.

Posteriormente, según relató el propio Matías, Espaillat volvió a comunicarse con él, pero esta vez con una petición distinta: le solicitó que hiciera una publicación en su plataforma con el objetivo de “bajar la presión mediática”.

Esta segunda llamada reafirma la intención del empresario de buscar respaldo en figuras de alto alcance digital para gestionar la narrativa pública, apelando no al reconocimiento de responsabilidades, sino a una contención del impacto reputacional que la tragedia ha desatado.

El derrumbe ocurrido la madrugada del pasado martes 8 de abril, que dejó al menos 226 víctimas confirmadas, según datos oficiales, ha abierto un capítulo de profundo dolor para cientos de familias.

Al mismo tiempo, ha generado un debate nacional sobre las condiciones estructurales del local, las responsabilidades empresariales y la respuesta institucional ante la magnitud del desastre.

En el centro de esta tormenta se encuentra Antonio Espaillat, señalado como principal accionista de la sociedad Inversiones E y L, S.R.L., entidad comercialmente vinculada al nombre Jet Set Club, bajo el registro número 757844.

Si bien no se ha pronunciado públicamente con amplitud, la supuesta llamada a Santiago Matías pone sobre la mesa una intención explícita de gestionar su imagen ante la opinión pública, en vez de asumir un rol proactivo de responsabilidad o reparación inmediata.

Desde ese momento, diferentes personalidades del país han alzado la voz, cuestionando la falta de presencia visible de los directivos de la discoteca.

Mientras tanto, los ciudadanos siguen demandando transparencia en la investigación y justicia para las víctimas, en un escenario donde las cifras no dejan de crecer y las respuestas aún escasean.

Esta revelación se suma a una lista creciente de datos que colocan bajo la lupa no solo a los propietarios del local, sino también a quienes, desde el poder o la influencia, han buscado moldear la narrativa que se difunde sobre este caso.

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