La tragedia que estremeció a todo el país el pasado martes 8 de abril sigue revelando historias que duelen en lo más profundo. Entre los escombros del colapsado techo de la discoteca Jet Set, fue confirmada la partida de la joven Nelffisis Calwany Sánchez Brea, una madre de tan solo 26 años, quien deja atrás a una bebé de apenas seis meses de nacida.
Oriunda del kilómetro 10 de los Frailes, en el sector Arismar, su nombre ahora se suma a la dolorosa lista de víctimas de un hecho que ha generado consternación nacional y un reclamo persistente de justicia. La joven se encontraba en el lugar junto a su esposo, cuyo paradero sigue siendo incierto hasta el momento, según han expresado con angustia los familiares.
La incertidumbre pesa aún más entre quienes hoy lloran no solo la pérdida de una vida, sino también la desaparición de un ser querido que, hasta la fecha, no ha sido localizado por los equipos de búsqueda y rescate. La pareja había acudido a la discoteca como parte de una salida cotidiana que terminó marcada por el desastre.
Familiares y allegados se han congregado en oración y en espera, mientras las autoridades continúan removiendo los escombros con la esperanza de dar con quienes aún están desaparecidos. La historia de Nelffisis, quien había compartido recientemente fotos con su hija, refleja el rostro más humano y devastador de esta tragedia.
Desde hoy, la vida de esa bebé cambia para siempre, creciendo sin el abrigo materno que fue arrebatado de forma tan inesperada. El entorno familiar se enfrenta ahora a un vacío irreparable y a los nuevos desafíos que implica criar a una niña sin su madre.
El desplome de Jet Set ha sido objeto de múltiples investigaciones por parte del Ministerio Público, mientras siguen en curso los procesos judiciales contra los propietarios del establecimiento y se estudian responsabilidades de tipo civil y penal.
Mientras tanto, en el corazón del sector Arismar, vecinos, familiares y amigos se aferran a los recuerdos de una joven madre descrita como alegre, trabajadora y dedicada, cuyo único delito fue estar en el lugar equivocado en el momento más trágico.
