El desasosiego se apoderó de las calles de San Francisco de Macorís al conocerse la noticia de que Elías Herrera, exjugador profesional de béisbol, y su tío Juan Herrera, fueron raptados en Haití, mientras realizaban diligencias comerciales en la vecina nación.
Ambos dominicanos, reconocidos en su comunidad por su trayectoria intachable, habían viajado hacia territorio haitiano para reclamar un pago pendiente relacionado a negocios de construcción que mantenían con nacionales haitianos. Elías, aún afectado por el reciente fallecimiento de su padre, el constructor Pedro Antonio Herrera, se encontraba en el país para acompañar a su familia cuando se vio envuelto en esta delicada situación.
Las imágenes captadas por medios locales revelan el dramático momento en que Elías y Juan fueron sometidos contra su voluntad, junto a un ciudadano haitiano que también habría sido raptado. En el video, se aprecia el nerviosismo en sus rostros mientras eran conducidos bajo control de los antisociales, en un ambiente de alta tensión que refleja la profunda crisis de seguridad que atraviesa Haití.
La información preliminar sugiere que, en medio del caos, los captores acusaron a los dominicanos de supuestamente haber participado en la privación de libertad de un haitiano, versión que sus allegados descartan categóricamente. Medios haitianos confirmaron que fue necesario pagar una recompensa superior a los 5,000 dólares estadounidenses para lograr la liberación de los dos francomacorisanos, aunque todavía no se ha esclarecido el paradero del nacional haitiano implicado.
Elías Herrera, conocido por su paso por las ligas menores con los Cachorros de Chicago, y Juan Herrera, quien trabajó para una multinacional de renombre en América Latina, son descritos como hombres de conducta ejemplar y arraigo en su comunidad. La noticia de su secuestro estremeció a San Francisco de Macorís, donde son ampliamente queridos y respetados.
Desde hoy, familiares y vecinos mantienen la esperanza de que ambos regresen sanos y salvos a suelo dominicano. Autoridades locales han exhortado a la población a evitar cruzar la frontera domínico-haitiana debido a la alarmante ola de violencia e inseguridad que se vive del otro lado de la isla, donde se reportan más de 25 pérdidas humanas diarias fruto de actos delictivos.
Hasta el momento, no se han ofrecido detalles oficiales sobre las condiciones de su liberación ni sobre posibles acciones legales. Los francomacorisanos, ahora convertidos en símbolo de la vulnerabilidad que enfrentan los dominicanos en Haití, son esperados con ansias por su comunidad para conocer de primera mano los pormenores de esta angustiante experiencia.