¡Barrick Gold está tumbando todo! Árboles, río y esperanza… y el presidente no dice nada

Mientras los árboles se desploman y el arroyo El Naranjo pierde su escudo natural, el gobierno de la República Dominicana guarda silencio, como si Cotuí no existiera en el mapa ambiental del país.

Desde la madrugada del viernes, maquinarias de gran tonelaje al servicio de Barrick Gold fueron vistas operando sin pausa en zonas boscosas que rodean esta importante fuente hídrica, generando preocupación, indignación y una sensación de abandono entre los comunitarios.

Concepción Sosa, uno de los moradores más activos en la defensa de la zona, levantó su voz al ver el terreno desgajado: “Que venga el país entero, que nos ayuden. No podemos solos con esto.

El agua no tiene reemplazo.” Sus palabras, captadas en video y difundidas en redes sociales, se han convertido en un llamado nacional para frenar lo que muchos consideran una ofensiva contra la ecología local sin precedentes.

Los taladores, identificados como contratistas de Barrick Gold, trabajan a ritmo acelerado con la justificación de estar construyendo un camino autorizado, que atraviesa parte del bosque para conectar operaciones internas de la minera.

De acuerdo con Yanela Díaz, portavoz de Medioambiente de la compañía, el plan cuenta con permisos legales y medidas de mitigación: “El proyecto contempla un cruce de 14 metros sobre el arroyo El Naranjo, sin afectar la calidad del agua ni la conectividad ecológica. Se están eliminando especies invasoras.”

No obstante, los comunitarios aseguran lo contrario. En los videos captados, se observan especies nativas cayendo bajo las cuchillas.

Árboles centenarios, sombras esenciales para el cauce, y fauna desplazada completan el cuadro que, según denuncian, no tiene ningún tipo de supervisión real del Estado. “¿Dónde están los técnicos del Ministerio de Medio Ambiente? ¿Dónde está el presidente Luis Abinader, que prometió proteger el agua y los recursos naturales?”, cuestionó María Batista, líder comunitaria, en una protesta improvisada en el puente de acceso a la zona intervenida.

Para los residentes de Cotuí, el problema no es solo ambiental, sino político y ético. Aseguran que desde hace meses han enviado cartas, reportes y fotos a las autoridades, sin recibir respuesta. “Aquí se gobierna con excusas cuando hay una empresa de por medio.

Pero cuando es el pueblo que grita, el Estado se vuelve sordo”, dijo otro manifestante.

La sensación de abandono ha comenzado a convertirse en organización. Desde hoy, diferentes grupos ambientales del Cibao Central y del Gran Santo Domingo han anunciado su respaldo a la comunidad, con la promesa de llegar a Cotuí en las próximas horas para sumarse a un cordón humano en defensa del río y su bosque.

El silencio del gobierno central, especialmente del presidente Luis Abinader, ha sido interpretado como un aval indirecto a las operaciones de la multinacional. “Si el presidente no se pronuncia, ¿qué mensaje nos está dando? ¿Que vale más una excavadora que el agua que tomamos?”, expresó con frustración un grupo de jóvenes mientras organizaban pancartas en el parque central del municipio.

Los moradores exigen no solo la paralización inmediata de las intervenciones, sino también una visita urgente del mandatario a la zona, una auditoría ambiental real y la presencia de organismos internacionales para verificar los daños.

Mientras tanto, los árboles siguen cayendo, el río se expone al sol, y Cotuí, otra vez, lucha por no quedarse sin voz.

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