Dos de las pandillas más violentas del Caribe acaban de ser puestas contra la pared por Washington.
El gobierno de Estados Unidos anunció sanciones directas contra las estructuras criminales haitianas Gran Grif y Viv Ansanm, a las que calificó oficialmente como “organizaciones terroristas transnacionales”, en una medida que busca frenar la expansión de su dominio violento en Haití.
El Departamento del Tesoro de EE.UU., a través de su Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), informó que ambos grupos fueron incluidos en su lista de entidades sancionadas, lo que bloquea todos sus bienes bajo jurisdicción estadounidense y prohíbe cualquier transacción con ciudadanos o empresas de ese país.
Además, se advirtió que cualquier persona o entidad que colabore con estas pandillas podrá ser objeto de acciones legales y financieras severas.
La designación llega en medio de un escenario desbordado de violencia armada, que solo en el primer trimestre de 2025 dejó más de 1,600 personas fallecidas y 580 heridas, según reportes de Naciones Unidas.
Las cifras también reflejan un alarmante crecimiento en los secuestros, el desplazamiento forzoso y el tráfico de menores, impulsado por el control territorial que estas organizaciones mantienen en varias zonas del país.
Viv Ansanm, una coalición de más de 20 grupos armados, ha sido identificada como una de las redes criminales más temidas en Haití. Mientras tanto, Gran Grif se ha vinculado con episodios de violencia extrema en el centro y norte del país, operando como una estructura altamente organizada que desafía abiertamente al poder del Estado.
El impacto social ha sido devastador: más de un millón de personas han sido desplazadas de sus hogares, y las escuelas, iglesias y hospitales han sido transformados en refugios improvisados, como ocurre actualmente en varios sectores de Puerto Príncipe, donde se concentran los mayores focos de conflicto.
Desde la renuncia del primer ministro Ariel Henry en 2024, tras una ola de ataques armados que dejó al país sin liderazgo funcional, Haití vive bajo una crisis institucional profunda.
El Consejo Presidencial de Transición, creado con el fin de recuperar el orden democrático y convocar elecciones, no ha logrado contener el avance de las bandas.
Pese al despliegue de un contingente internacional liderado por Kenia, la misión enfrenta limitaciones logísticas severas.
Hasta la fecha solo se han desplegado 1,000 agentes de los 2,500 previstos, una cifra insuficiente para frenar la expansión de los grupos armados que continúan tomando zonas clave sin resistencia estatal efectiva.
La decisión del gobierno de Estados Unidos marca un giro en su política hacia Haití, al utilizar herramientas económicas y diplomáticas más agresivas frente a una situación que amenaza la estabilidad de toda la región.
Para los expertos, la medida también busca evitar que estas pandillas establezcan redes internacionales de apoyo que puedan amplificar su capacidad operativa más allá del territorio haitiano.

