Un uniforme azul, una placa en el pecho y un nombre en el corazón. Así se presentó Anderson Huerta Guzmán este jueves en la ceremonia de graduación del Departamento de Policía de la Ciudad de Nueva York (NYPD), donde 612 nuevos oficiales fueron juramentados.
Pero para Anderson, dominicano de 22 años, el acto tuvo un peso emocional imposible de ocultar: su primo Lesandro “Junior” Guzmán, víctima de uno de los crímenes más estremecedores del Bronx, no pudo estar allí para cumplir el mismo sueño.
Ambos compartían no solo la sangre, sino una meta clara desde sus días en el Programa Exploradores del NYPD en la comisaría 45.
“Muchas veces hablábamos de que queríamos graduarnos como policías. Él también estaría aquí hoy, recibiendo su placa, listo para servir”, expresó Anderson, quien apenas tenía un mes más de vida que Junior cuando ocurrió la tragedia.
El 20 de junio de 2018, Junior salió de su casa a pagar una deuda y jamás volvió. Fue interceptado por miembros de la pandilla Los Trinitarios y atacado brutalmente a las afueras de una bodega en Bathgate Avenue.
Tenía solo 15 años. El crimen causó indignación global, desencadenó el movimiento #JusticeForJunior y dejó una cicatriz permanente en la ciudad.
Ese hecho fue el motor silencioso que impulsó a Anderson, quien nunca olvidó la noche que cambió su vida y la de su familia para siempre.
“Hoy como oficial, quiero que ninguna otra familia en esta ciudad pase por lo que nosotros vivimos”, declaró al medio neoyorquino El Diario, relatando que ambos primos jugaban videojuegos poco antes del suceso. Horas después, Junior ya no estaba.
Desde entonces, su madre, Leandra Guzmán Feliz, se ha convertido en una voz firme por la protección comunitaria, impulsando iniciativas como botones de pánico en bodegas, para que ninguna otra víctima quede desprotegida. “Mataron a mi hijo. Pero tenemos que proteger a nuestros futuros hijos”, expresó en una audiencia en 2019.
La memoria de Junior no quedó en el silencio. Trece agresores fueron sentenciados con penas que van desde los 12 años hasta cadena perpetua.
Además, la Fundación de la Policía de Nueva York creó una beca universitaria en su honor, y la esquina donde ocurrió el crimen fue nombrada “Lesandro Junior Guzman-Feliz Way”.
En esta nueva generación de oficiales, Anderson es uno de los 30 graduandos nacidos en República Dominicana, parte de un grupo de 44 nuevos policías latinos.
De los 612 egresados, 170 dominan el español, fortaleciendo el vínculo entre el NYPD y las comunidades hispanas de la ciudad.

