Papa León XIV revela que su madre nació en República Dominicana

Durante un almuerzo distendido en la Santa Sede, el recién elegido papa León XIV reveló un dato que ha conmovido profundamente a la comunidad dominicana: su madre nació en la República Dominicana.

Esta afirmación, hecha en presencia de cardenales que participaron en el cónclave de mayo, fue compartida públicamente por el cardenal ecuatoriano Luis Cabrera, arzobispo de Guayaquil, despejando así los rumores que lo vinculaban con un supuesto origen ecuatoriano.

Cabrera relató con admiración que el pontífice, de nombre secular Robert Francis Prevost, compartió espontáneamente su lazo con Quisqueya durante el almuerzo del viernes 9 de mayo. “Nos ha dicho que su mamá no nació en Ecuador, nació en República Dominicana”, citó Cabrera en entrevista con el canal Teleamazonas, destacando el gesto como parte del carácter cercano y humano que ya define el nuevo pontificado.

Desde hoy, este vínculo materno añade un matiz inesperado y simbólico a la figura de León XIV, un papa estadounidense que ya cultivaba fuertes conexiones con América Latina, especialmente por su labor como misionero en Perú y sus visitas pastorales a Ecuador.

Este nuevo dato biográfico, sin embargo, acerca aún más su figura al corazón del Caribe y fortalece la emoción con la que el país ha recibido su elección.

El Episcopado dominicano ya había celebrado su afinidad con el continente, pero ahora este anuncio refuerza la percepción de que América Latina tendrá una presencia emocional en su pontificado.

La información ha sido recibida con entusiasmo en círculos eclesiásticos y medios nacionales, al considerar este lazo como motivo de orgullo y oportunidad para una mayor visibilidad del país en el contexto del Vaticano.

Cabrera también describió al papa como “un hombre de a pie, un norteamericano con alma latinoamericana”, destacando su carácter sencillo, accesible y profundamente espiritual. Estas cualidades fueron claves en lo que el cardenal definió como una “elección por consenso sereno y cordial” durante el cónclave celebrado entre el 7 y 8 de mayo, donde la figura de Prevost se impuso en la cuarta votación.

A partir de esta revelación, la República Dominicana se convierte simbólicamente en parte del linaje espiritual y humano del nuevo pontífice, abriendo la puerta a un acercamiento aún más estrecho entre la Santa Sede y la región.

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