“Cuídame desde el cielo, gracias por todo. Te amaré siempre ❤️”, escribió Santiago Matías días después de celebrar, el 24 de abril, los 95 años de su abuela, en un gesto que conmovió profundamente a sus seguidores.
El mensaje, cargado de amor y despedida, apareció justo cuando aún resonaban las imágenes del emotivo video que compartió durante la celebración.
Ese día, el empresario y creador de Alofoke Media Group mostró su lado más íntimo y humano, dejando de lado las luces del estudio para sentarse al lado de la mujer que, según él mismo, moldeó su carácter con firmeza y cariño.
En el video, viral en pocas horas, se ve a su abuela riendo mientras recuerda cómo le preparaba huevos de codorniz, un detalle sencillo que hoy se convierte en símbolo de una memoria viva y profunda.
«Feliz 95 años, abuela. Gracias por todo. Te amo», escribió en su primera publicación, junto a una grabación que retrataba no solo una celebración familiar, sino un homenaje lleno de respeto hacia la figura que fue guía silenciosa en su vida.
La escena tocó fibras sensibles en las redes sociales, generando miles de reacciones de apoyo y mensajes de admiración por la sensibilidad mostrada por Matías.
Sin cámaras ni formato de entrevista, Santiago confesó que siempre soñó con conversar con ella, no como figura pública, sino como un nieto agradecido. Por eso, este gesto no fue una estrategia de contenido, sino una muestra sincera de afecto que dejó huella entre sus seguidores.
Días después, el mensaje “Cuídame desde el cielo” dejó claro que aquel video fue también una despedida. Aunque no ofreció más detalles, la frase bastó para que miles entendieran que algo había cambiado.
El nieto que celebró con risas y ternura, ahora hablaba desde la ausencia y la memoria.
Desde entonces, las redes se inundaron de comentarios que resaltaban el ejemplo de Santiago Matías, quien con su gesto recordó al país entero la importancia de honrar en vida a quienes nos crían y acompañan con amor.
En medio de una sociedad que muchas veces olvida a sus mayores, este momento sirvió como recordatorio del valor incalculable de nuestros abuelos.

