«Caramelo» el joven de Dajabón que conquistó Telemundo y ahora brilla en «La casa de los famosos»

Un carrito de paquetes, un acento cibaeño y un corazón lleno de sueños bastaron para que Carlos Antonio Cruz, conocido como “Caramelo”, dejara una huella imborrable en las calles de Nueva York y ahora también en los hogares de millones de televidentes.

Con apenas 18 años, “Caramelo” emigró desde Dajabón junto a su hermano menor para sostener a su familia. La meta era clara: trabajar, progresar y devolver el sacrificio de su madre y sus abuelos. Lo que no imaginó fue que entregar paquetes con UPS lo catapultaría al estrellato digital.

«Yo solo empecé siendo yo», dijo recientemente, recordando cómo la gente lo empezó a grabar por su forma auténtica de expresarse.

“¡Qué película!, ¡Fiera!, ¡Manito!” eran más que frases: se volvieron emblemas virales de un joven que simplemente hablaba como en su barrio, con el alma al frente y sin poses de celebridad.

Criado sin vivir bajo el mismo techo que su padre, confiesa que nunca sintió su ausencia. Lo recuerda como un héroe, un faro de seguridad, presente en cada paso importante.

La historia toma un tono más íntimo cuando menciona a su abuelo y a su abuela. Reconoce con pesar no haberle expresado en vida cuánto lo admiraba, mientras que la partida de su abuela marcó un antes y un después: “Es lo peor que me ha pasado”, dijo, revelando que desde entonces ella aparece como una señal cuando algo bueno se avecina.

Esa señal pareció confirmarse cuando fue seleccionado para “La casa de los famosos All-Stars”, el reality de Telemundo que lo ha transformado en un fenómeno.

Su popularidad explotó tras un conflicto con Lupillo Rivera, donde su firmeza y transparencia lo convirtieron en favorito del público.

En solo dos meses, pasó de tener 17 mil a más de 146 mil seguidores en Instagram, consolidando su lugar como uno de los contendientes más queridos para ganar los 200 mil dólares del premio mayor.

Más allá de la fama, lo que conecta a la audiencia con “Caramelo” es su lealtad, su autenticidad y su conexión con sus raíces.

En cada conversación, su acento cibaeño transporta a quienes lo escuchan a los callejones de Dajabón, a las tardes con su abuela, a los días duros de la carnicería y los sueños que aún no se detienen.

Padre de dos hijos, Gabriel y Camila, no esconde su próxima meta: actuar en películas y series. Y aunque muchos lo ven como un comediante natural, él se prepara para algo más grande. Lo suyo no es una pose, es un testimonio de lo que puede lograr un dominicano con identidad, corazón y una cámara que lo encuentre siendo él mismo.

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