San Cristóbal, República Dominicana — Ocho horas de angustia, oscuridad, agua y miedo. Aferrada al techo de un túnel subterráneo sin saber si volvería a ver la luz del día, Sheilin Villar, una adolescente de 13 años, resistió lo impensable luego de caer en una alcantarilla tapada con sacos, en el sector Lava Pies, arrastrada por las lluvias intensas que azotaron la provincia la tarde del jueves.
Todo comenzó alrededor de las 4:00 de la tarde, cuando la menor salió del centro educativo y tomó una ruta alterna para regresar a casa, intentando esquivar las calles inundadas.
Una decisión instintiva que la condujo directo al peligro. De repente, una fuerte corriente la empujó con tal fuerza que ni los vecinos que intentaron socorrerla pudieron detenerla. En cuestión de segundos, desapareció dentro del sistema pluvial sin dejar rastro.
Lo que vino después fue una pesadilla viviente bajo tierra. Según explicó su tía, Blanca Inés Rodríguez, Sheilin se mantuvo agarrada al techo de un túnel durante horas, creyendo que podría encontrar una salida.
Encima de su cabeza había una abertura, pero no conectaba con el exterior. “Ella pensaba que estaba justo debajo de la calle, por eso lanzaba sus zapatos por ese hueco, esperando que alguien los viera, pero siempre se le devolvían”, relató.
La menor perdió el conocimiento por momentos. Cuando volvía en sí, analizaba cada rincón, cada centímetro del drenaje, buscando una oportunidad para escapar.
Aprovechó una bajada del nivel del agua para arrastrarse hasta una zona menos profunda, donde logró sostenerse hasta que la rescataron.
Mientras eso ocurría, en la superficie, su madre Mariluz Vizcaíno, quien dirige una escuela, no sabía que la niña desaparecida en la alcantarilla era su hija. “Pensé que estaba en otro sitio.
Nadie me dijo que era Sheilin”, explicó. Fue al ver que no regresaba cuando empezó a contactar a maestros y compañeros, y se enteró de lo que realmente ocurría.
Ya entrada la noche, la desesperación reinaba. Las brigadas de socorro —Defensa Civil, bomberos y rescatistas— trabajaban bajo la presión de la lluvia intermitente.
Sin embargo, en un momento clave, se retiraron temporalmente del interior de la alcantarilla, según informaron, por temor a que las lluvias reiniciaran y pusieran en peligro la vida de los rescatistas. Esto provocó la indignación de la comunidad, que denunció abandono.
José Ceballos, encargado de operaciones de la Defensa Civil, dijo que nunca se suspendió el operativo, solo se detuvo la entrada directa al túnel. Aseguró que permanecieron en la zona monitoreando.
El coronel Francisco González, jefe del Cuerpo de Bomberos de San Cristóbal, también rechazó que hayan abandonado el lugar: “Estábamos en los alrededores del río, atentos a cualquier señal”, dijo en rueda de prensa.
El rescate final fue posible gracias a la insistencia de un miembro de la comunidad, quien, al notar movimientos en una zona del drenaje, ingresó sin esperar permiso.
Allí, encontró a Sheilin viva, mojada, golpeada, pero aferrada a la vida. Pasadas las 12:00 de la medianoche, fue sacada del conducto subterráneo ante la mirada incrédula de sus vecinos.
La madre de Sheilin expresó que no hay palabras para agradecer a quien la rescató: “Ese hombre fue un instrumento de Dios. Mi hija nació de nuevo”, exclamó entre sollozos.
Hoy la adolescente está internada en observación, estable y fuera de peligro, con hematomas visibles, pero con un espíritu que conmovió a todo el país.
Desde hoy, los residentes del sector exigen una intervención inmediata de las autoridades municipales para inspeccionar, destapar y señalizar las alcantarillas, muchas de las cuales están cubiertas con sacos o bloqueadas por basura, representando un riesgo constante para peatones y estudiantes.
La comunidad no quiere que otro niño viva lo que Sheilin vivió.