Aparecen en aguas profundas los temidos «peces del juicio final» y desatan temor

Como si se tratara de una señal salida de una antigua profecía, el océano ha escupido en cuestión de días a tres imponentes criaturas plateadas que parecieran no pertenecer a este mundo: el misterioso pez remo.

En costas tan distantes como las de Australia, India y Nueva Zelanda, este gigantesco habitante de las profundidades ha emergido sin explicación clara, alimentando viejas creencias y encendiendo las alarmas de una comunidad científica que, si bien escéptica, no puede ignorar la singularidad de los hechos.

Dos ejemplares decapitados aparecieron flotando en Dunedin y Christchurch, mientras que otro fue avistado en Ocean Beach, Tasmania, donde la ciudadana Sybil Robertson documentó la aparición con imágenes que rápidamente se hicieron virales en Reddit, alimentando comentarios como: “estamos viendo muchos de estos raros peces del juicio final estos días”.

A más de 9,000 kilómetros de allí, pescadores en Tamil Nadu, al sureste de la India, lucharon con esfuerzo para sacar del agua un ejemplar de 9 metros, cuya cresta roja sobre el cuerpo plateado lo hizo parecer salido de un relato mitológico. Algunos lugareños lo identificaron como “pez Pralaya”, término asociado a catástrofes naturales.

Aunque las redes sociales estallaron en teorías apocalípticas, científicos como el Dr. Neville Barrett, del Instituto de Estudios Marinos de Tasmania, se han encargado de desmentir cualquier vínculo con eventos sísmicos, recordando que no existe evidencia científica que relacione a este pez con desastres.

“La mayoría de las veces, simplemente suben por enfermedad o desorientación”, explicó.

De acuerdo con el CSIRO, en Australia se han documentado al menos 70 avistamientos, y en Nueva Zelanda, solo 20, según el conservador Andrew Stewart del Museo Te Papa.

Nick Ling, ecólogo de peces de la Universidad de Waikato, subraya que estos seres rara vez alcanzan la costa, ya que suelen descomponerse en las profundidades al morir.

El Regalecus glesne, también conocido como el pez óseo más largo del mundo, habita entre los 150 metros y el kilómetro de profundidad, y su presencia en superficie es tan insólita que cada aparición se convierte en noticia.

A pesar de los tonos azules, púrpuras y carmesí que decoran su cuerpo serpentino, la ciencia prefiere hablar de corrientes marinas, enfermedades o simples azares biológicos antes que de señales del fin de los tiempos.

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